Hace algunos años, en mi curso de Coaching aprendí esta breve historia: Hace siglos, en Japón, un monje caminaba de una ciudad a otra cuando de repente se encontró con un samurái que estaba custodiando un puente.
El samurái puso su espada en el cuello del monje y preguntó:
-¿Quién eres tú?
-¿A dónde vas?
-¿Por qué vas allí?
El monje se tomó un momento y preguntó: ¿Cuánto te paga tu señor por proteger este puente?
El samurái respondió: 1 saco de arroz al mes.
El monje respondió: Te pagaré 3 sacos de arroz para que me hagas las mismas preguntas todos los meses.

