Aprender de un mentor

Con el paso del tiempo nos damos cuenta que aunque podemos aprender solos, es muy agotador el proceso de explorar múltiples temas, decidir su importancia, llegar al fondo del tema, aplicarlo en la situación en que estamos, entender los principios de aplicación y el contexto de la misma, y entender lo que nos hace falta saber para aplicarlo sin problemas.

Por esto es muy valioso tener un mentor. Durante mi vida he tenido dos importantes mentores profesionales: mi primer jefe y un querido amigo consultor. De ellos aprendí cómo trabajar, cómo tratar cosas difíciles y nuevas perspectivas sobre mi trabajo que no conocía. Mi amigo consultor influenció mi práctica 15 años después de que me gradué de mi carrera y así aprendí que nunca es tarde para tener un mentor.

Una relación de mentoría, más que ser una relación de aprendizaje unilateral, es de dos vías. Ambos aprenden uno del otro y al reflexionar sobre la práctica y la mentalidad al hacer algo, se llega a preguntas muy enriquecedoras. Si tienes la oportunidad de tener un mentor, aprovéchala y si aún no tienes uno, búscala. Siempre hay personas que desinteresadamente te ayudarán a crecer.