De vacaciones

Esta quincena estuvimos de vacaciones. No solo de nuestro trabajo diario, sino de nuestros proyectos. Acabo de terminar un proyecto de un año y empezar uno nuevo, pero antes de arrancar de nuevo, decidimos darnos unas breves vacaciones en México.

¿Sabes qué también necesita vacaciones?

Tus sueños.

Y antes de que alguien se escandalice, no estoy diciendo que abandones tu proyecto durante seis meses para irte a una cabaña sin WiFi.

Estoy diciendo que a veces el problema no es tu negocio, tu trabajo o tu proyecto. Es el cansancio.

Cuando trabajas durante meses sin parar, incluso aquello que más amas puede empezar a sentirse como una obligación. La pasión se convierte en una lista de pendientes. La creatividad se cambia por cumplir. Y terminas preguntándote si todavía quieres ese proyecto… cuando en realidad lo único que necesitas es descansar.

No todo se resuelve trabajando más horas. De hecho, muchas cosas se resuelven cuando decides recortar el tiempo que le dedicas a algo.

A veces la mejor estrategia es cerrar la computadora, salir a caminar, leer algo que no tenga nada que ver con negocios, tomar un café con un amigo o simplemente aburrirte un rato.

Las mejores ideas rara vez aparecen mientras estás contestando el correo número 47 del día. Llegan cuando dejas espacio para respirar.

Descansar no es abandonar. Es darle a tu mente la oportunidad de recordar por qué empezaste. Cuando vuelves con energía, ya no ves una carga. Vuelves a ver el proyecto del que te enamoraste al principio.

Y esa versión de ti siempre toma mejores decisiones que la que lleva tres semanas sobreviviendo a base de café y fuerza de voluntad.