Descanso

Debo confesar que siempre he tenido problemas para descansar. Mis padres me inculcaron una ética laboral muy fuerte, donde las responsabilidades eran primero y uno no descansa hasta haber terminado el trabajo. Con el tiempo aprendí que eso no es lo más sano, sobre todo a largo plazo. Siempre hay cosas por hacer, metas por cumplir, sueños por lograr. Y nuestra energía no siempre nos alcanza.

A lo largo del tiempo tuve que aprender sobre el descanso. El descanso es clave para lograr nuestras metas a largo plazo.

Cuando recién emigramos a Canadá, me volqué al trabajo para compensar la pérdida en ahorros y bienes materiales al dejar atrás casi todas nuestras posesiones. Conseguí una promoción en el trabajo e inicié una maestría a tiempo completo. Esta maestría fue emocionalmente desgastante. Y aunada a la presión que había vivido en los últimos 3 años, me hizo tener que poner un alto en el camino. Luego perdí mi trabajo y fueron dos años de pequeños emprendimientos e intentos de volver a conseguir un empleo en una provincia con alto índice de discriminación hacia los inmigrantes que no hablan el idioma como locales. Eso me creó otro fuerte desgaste económico y emocional.

Al mudarnos a Ontario y empezar a balancear nuestra vida, encontré difícil relajarme. Así que aquí te comparto unas ideas sobre los 7 tipos de descanso, esperando que puedas incluir actividades así en tu vida diaria.

  1. Descanso físico: dejar de hacer las actividades físicas. No se trata solamente de estar sentado, puedes también estirarte, tomar una siesta, recibir un masaje, tomar un descanso, meditar, salir a caminar. Al descansar físicamente, tu cuerpo (particularmente tus músculos) pueden repararse y recuperarse. Eso evita lesiones y reduce la fatiga.
  1. Descanso mental: hacer una pausa de la estimulación mental constante que enfrentamos todos los días. Vivimos en un mundo que siempre está encendido, todo el tiempo estamos recibiendo y procesando información. El descanso mental se ve como: apagar tu teléfono, dejar por un tiempo las redes sociales, meditar, practicar la atención plena, hacer actividades manuales como tejer o pintar o simplemente respirar profundamente. Al hacerlo, permitimos que nuestro cerebro se recargue y nos ayude a mantenernos enfocados, productivos y alertas.
  1. Descanso emocional: dejar de enfrascarnos en las demandas emocionales diarias. Incluye actividades como: pasar tiempo solo, evitar el estrés, conversar con amigos, escribir en un diario, pasar tiempo en la naturaleza o cuidar de nosotros mismos. El descanso emocional nos da tiempo para procesar nuestros sentimientos y nos ayuda a mantener nuestro equilibrio emocional. Evita el agotamiento y nos vuelve más atentos a lo que sucede a nuestro alrededor.
  1. Descanso sensorial: nuestro cuerpo está inmerso en un flujo constante de estímulos a nuestros sentidos. Descansar implica hacer una pausa y buscar un espacio donde eliminemos la demanda constante de atención a nuestros 5 sentidos. Este descanso es muchas veces ignorado, pero todos sabemos lo abrumador que puede ser el ruido, luz y movimiento constante.
    Este descanso incluye actividades tales como apagar televisión, música y otros estímulos auditivos. Poner un cuarto a prueba de ruido donde podamos descansar (algo que elimina el ruido son los textiles, ejemplo, adornos, alfombras y tapetes), cerrar los ojos, darse un baño, poner música relajante de fondo, practicar la respiración profunda. Esto ayuda a disminuir el estrés y a enfocarnos en nuestros pensamientos y le da permiso a nuestro cuerpo y mente de hacer una pausa.
  1. Descanso creativo: poner en pausa las exigencias creativas que enfrentamos constantemente. Pensar que tenemos que producir resultados antes de desacansar es la causa del burnout, o sentirte extenuado por el estrés.
    El descanso creativo puede incluir actividades tomar vacaciones, tomar un pasatiempo o hacer algo creativo. Al descansar nuestra mente podemos renovar nuestra energía, explorar nuevas ideas, e incluso resolver problemas.
  1. Descanso social: tomar un descanso de las interacciones sociales. Socializar puede ser agotador, particularmente para los introvertidos. Este descanso incluye actividades como pasar tiempo solo, evitar situaciones sociales
    compartir solo con amigos cercanos y familiares, programarnos para un picnic, una caminata o un almuerzo en solitario y practicando el autocuidado. El descanso social nos permite recargarnos y mantener nuestros límites emocionales, lo que nos ayuda a evitar el agotamiento social y a mantenernos conectados con los demás.
  1. Descanso espiritual: encontrar un momento para renovar nuestra energía espiritual, haciendo pausa de las actividades cotidianas. Podemos dedicar tiempo a meditar, orar, participar en una práctica, crear un ritual, practiar yoga, ofrecer tiempo como voluntario. Con esto podemos conectar con nuestro ser superior y encontrar significado en nuestras vidas.

Te invito a encontrar al menos dos o tres formas de descansar cada día para lograr una salud óptima y lograr tus metas.