Diseñando tu día

Cada día que pasa trae consigo alegrías y momentos difíciles, pero también trae consigo rutinas. Crear nuevos hábitos puede ser un reto, dado que estamos acostumbrados a hacer las cosas de cierta manera. Nuestro cerebro disfruta los patrones conocidos. Hay dos cosas clave que podemos hacer para cambiar cómo vemos una actividad nueva. Una de ellas es cambiar nuestro diálogo interno.

Por ejemplo, una cosa que no me gusta hacer es hacer ejercicio, puesto que no me gusta sudar. Sin embargo, en estos días me he enfocado en cambiar la forma en que veo el ejercicio. Más que concentrarme en sudar pienso en lo positivo de hacerlo y en la forma en que veo a alguien que hace ejercicio, por ejemplo, las personas exitosas dedican al menos una hora diaria a cuidar de su cuerpo. Entonces al hacer ejercicio me estoy alineando con una práctica exitosa.

Y algo que hace mucho más sencillo el cambiar nuestro diálogo es crear las condiciones propicias para que la experiencia sea satisfactoria. Es decir, buscar hacer la experiencia tan placentera como sea posible. Nadie se opone a lo que le causa placer. En el ejemplo del ejercicio he buscado hacer mi rutina lo más divertida y placentera posible. Bailar y hacerlo en un espacio que disfruto, con ropa que me favorece ha sido clave para incorporar este nuevo hábito.

Hoy te invito a preguntarte ¿qué actividad debes hacer pero no disfrutas? ¿cómo puedes hacerlo de manera más placentera? ¿qué te ayudaría a crear una experiencia única y memorable de esa actividad? Ponlo en acción y verás cómo cambia tu respuesta a ello.