El valor del compromiso

Decía un maestro de coaching que “Como haces algo, lo haces todo” refiriéndose a que no hay mucha diferencia entre las aciones “pequeñas” y cotidianas y lo que hacemos para lograr metas ambiciosas. A lo largo de los años me he topado con muchas personas que muestran interés en alguna actividad, por ejemplo, y a la menor inconveniencia se dan por vencidas. En ocasiones me pasa también que alguien me cuenta un problema, ofrezco mi apoyo de consultoría o coaching de forma gratuita (quedamos formalmente con hora, día y forma de contacto) y la otra persona simplemente no se presenta a la cita.

Sobra decir que no vuelvo a ofrecer mi apoyo gratuito, porque si esa persona no valora mi tiempo y la calidad de mis servicios, yo sí lo hago. Tal vez piensan que la ayuda de la otra persona va a estar siempre disponible, o que por ser gratuita no vale igual. En inglés hay un dicho que dice: “People who pay, pay attention”.

Pero independientemente de si quedan mal con alguien, quedan mal con ellos mismos. Este comportamiento tan común es la razón por la que muchas personas no logran sus metas. Algo surge, otra actividad que les demanda su atención y que probablemente podría haber sido reagendada, pero en vez de hacerlo, olvidan sus metas y le dan prioridad a lo que surge en ese momento. Y van por la vida priorizando otras cosas, cuando su meta inicial es descuidada.

Hoy te invito a considerar cuánto vale tu compromiso, tu palabra, cuando quedas con alguien o contigo mismo en trabajar en lo que deseas lograr. Esa es la forma más rápida de lograr tus metas. Comenzar por respetar tus propios acuerdos.