Iluminando nuestra vida

Déjame confesarte algo. Cuando era pequeña tenía una personalidad más bien disruptiva, crítica y seguramente difícil, hasta que me pasaron 3 cosas en mi adolescencia que me hicieron cambiar de rumbo.

  1. Me encontré una piedra en los frijoles. Muchos de ustedes tal vez no vivieron esa experiencia, pero cuando éramos jóvenes, muchas de nuestras mamás compraban frijol fresco, que no había sido procesado y empaquetado en una fábrica. Este frijol debía ser limpiado a mano, de piedras, hojas y ramitas. Era normal que de vez en cuando te tocara una piedrita del tamaño de un frijol. Un día mordí una piedra y me quejé. A los tres días me tocó otra. Mi tío Gilberto me dijo: ¿Te das cuenta que entre más molesta estás, más piedras te tocan?
  2. Otra vez me quejé con mi mamá de que mis amigas no eran tan buenas amigas. No sabía que pasaba, pero no me gustaba cómo me trataban. Mi mamá se sinceró conmigo y me dijo que solía tener una visión negativa de las cosas. Que iba a ser muy difícil cultivar una amistad así porque estaba atrayendo gente que no me ayudaría y la gente que me agradaba no querría pasar tiempo conmigo si era negativa.
  3. Años más tarde veía con asombro y envidia la abundancia que tenían unos familiares distantes. Le pregunté a mi tío Roque cómo habían hecho para tener una vida mejor que la que teníamos nosotros ¿cuál era el secreto para lograr esa abundancia?. Mi tío me dijo que el único secreto era agradecer y ayudar a las personas, porque hemos sido bendecidos con más de lo que necesitamos.

En aquel entonces, con pláticas tan sencillas, no entendí que estaba aprendiendo los principios de la manisfestación. El principal de ellos: “Donde pones tu atención, creas tu realidad”.

Y sí, cuando estás molesto todo parece salir mal. Pierdes las llaves. Te contestan mal. Te sientes agotada sin razón. Te tocan todas las piedritas de los frijoles.

Tu cerebro tiene un sistema llamado RAS (Sistema de Activación Reticular). Es como un filtro que decide qué información entra a tu conciencia, de entre los millones de estímulos que recibimos cada día.

¿Y cómo decide? Según lo que tú consideras importante. Es decir, según en lo que te enfocas.

👉 Si estás concentrado en lo que no te gusta —tu jefe, tus deudas, tu falta de tiempo—, el RAS va a buscar más pruebas que confirmen esa versión de la realidad.
Te muestra más problemas, más quejas, más límites.
Y como consecuencia, baja tu energía, tu motivación y tu capacidad de actuar.

Pero cuando tienes una visión inspiradora, todo cambia. Tu vida se ilumina.

📌 Tu sistema empieza a buscar oportunidades.
📌 Tu cerebro activa rutas nuevas que conectan deseos con acciones.
📌 Tu energía se eleva, y eso modifica tu comportamiento y tus relaciones.

Cuando estás enfocado en lo que sí quieres crear:
✔️ Sientes más ganas de actuar
✔️ Tomas mejores decisiones
✔️ Te relacionas con personas más alineadas
✔️ Proyectas claridad (y eso es magnético)

La ciencia lo llama coherencia.
Tu mente, tu cuerpo y tus acciones empiezan a hablar el mismo idioma.Y eso es expansivo.

💡 Una visión clara no solo te inspira.
Reprograma tu percepción. Redirige tu energía. Reconecta tu poder.

No se trata de “positividad mágica”. Se trata de entrenar a tu mente para dejar de vivir en defensa y empezar a vivir en creación.

¿Quieres que empiece a cambiar tu vida? Empieza por cambiar a qué le prestas atención.

Y si no lo has hecho, empieza por crear una visión inspiradora, que te haga sentir que ya tienes lo que deseas.