Inmigración – Descubriendo de qué estás hecho

Vivir la experiencia de inmigración trae cada día un descubrimiento

Cada día que pasa desde que tomas LA DECISION ves lo hermoso de tu país, de tu ciudad, de tu gente. Sin embargo, te das cuenta que puedes apreciar la hermosura de las cosas porque sabes que estás por dejarlo; de otra forma, notarías el mismo calor, el mismo tráfico, la misma gente aprovechándose de los demás.

Llega el momento de cerrar los círculos, de dejar el trabajo, de empaquetar recuerdos y de vender tu alma en trozos. Con este cierre haces un recuento de tu vida y te das cuenta de los cientos de miles de lazos que tienes con tu entorno.

Sabes que a muchos de los que dejas volverás a verlos en un par de años y que otros te alcanzarán en tu nuevo destino, pero que muchos se alejarán para siempre o que la vida ya no te permitirá un nuevo reencuentro y una nueva despedida.

Sabes también que iniciarás una nueva vida, en un nuevo lugar y sin los mismos apoyos que tuviste en el pasado. Sabes que muchos lo intentaron y no lo lograron, sabes que muchos lo intentaron también y lo sufrieron. Y sin embargo te vas. La decisión está tomada y generalmente tiene buenos motivos sosteniéndola. Sabes además que el riesgo bien vale la pena.

Llegas a tu nueva vida y te das cuenta que no todo es tan maravilloso como lo recuerdas, lo escuchabas o lo suponías, porque el país es real y la gente es gente. Claro, cada comunidad tiene sus particularidades y para convivir con gente de otras nacionalidades tienes que hacer como los puercoespines cuando hacen el amor: acercándote con mucho cuidado.

Pero lo mejor es que te das cuenta que no todo es tan difícil como puede parecer: que por cada persona que finge que no te entiende hay cinco que hacen su mejor intento, que por cada persona que piensa que eres “ilegal” y te aprovechas de ellos, hay dos o tres que saben o suponen el trabajo que te ha costado.

Y empiezas a construir de nuevo tu vida, a rodearte de nuevos amigos y a crear nuevamente tus recuerdos. Esa es la parte difícil. La parte fácil es encontrar de nuevo tu comida preferida, nuevas rutinas y nuevas actividades para realizar. El clima, los trabajos, los estudios y los cambios de casa son cosas cíclicas, sabes que vas a padecerlos durante un tiempo y que eventualmente te acostumbrarás.

Al partir descubres sentimientos muy agradables en personas que no te imaginabas. Al llegar descubres que hay quien te apoya sin siquiera conocerte. Al partir descubres lo que quieres y lo que tienes. Al llegar descubres lo que puedes y lo que quieres tener, pero lo mejor de todo, descubres de qué estas hecho.

Inmigrar te hace descubrir quién eres.

Marcela Urteaga

Agosto 2008