Hoy te escribo desde Las Vegas donde me ha tocado ver dos tipos de magia. La “magia” de la ilusión donde las cosas no son lo que parecen. La torre Eiffel, la Estatua de la Libertad, y los canales de Venecia y muchas réplicas más. Nuestro cuarto de hotel está en la pirámide del Luxor.
Pero también hay otra magia más interesante. la magia de creer en algo, de construir algo donde solo hay un desierto.
En estos días he visto muchas personas anunciar sus emprendimientos. Algunos de ellos son reales, en el sentido de que crean algo que antes no existía. Otros son una ilusión y una copia, como la de las construcciones de Las Vegas, que aunque pretende emular al original, te deja con esa sensación de vacío.
Cuando emprendemos iniciamos algo, creamos algo que promete resultados. Empezamos con una idea y somos capaces de convertirla en un negocio. Estos días, en mi taller de Mujeres al mando, he estado explorando la forma de emprender y me queda claro que para pasar “De la Idea al ingreso” hace falta magia de la verdadera.
En este taller, al igual que en mi libreta de trabajo con el mismo nombre explico lo que tienes que hacer, pero esa chispa que se enciende en nuestra mente y que conjuga nuestras competencias con las necesidades de nuestro cliente ideal es algo que va más allá de una fórmula matemática. Y crea resultados como el de crear una ciudad increíble en medio de un desierto.
Te invito a explorar esa magia que todos tenemos dentro y hacer con ella un emprendimiento digno de ser contado.


