Lidiando con el síndrome del impostor

Muchos hemos enfrentado este problema. Esa sensación de que no podremos lograr lo que nos proponemos y que otras personas, que nos tenían tal vez en una estima mayor, se darán cuenta que no sabemos o no podemos hacer algo.

El síndrome del impostor se caracteriza por:

  • Una evaluación poco realista de nuestras competencias
  • Pensar que tuvimos éxito debido a la suerte o factores ajenos
  • Pensar frecuentemente que hicimos algo mal
  • Miedo a no satisfacer expectativas
  • Tratar constantemente de sobresalir
  • Autosabotaje
  • Dudar de nosotros mismos
  • Ponernos metas muy altas y sentirnos mal por fracasar

Además de este síndrome, los inmigrantes lidiamos con el agregado externo de que otras personas nos exijan que paguemos “derecho de piso” (la famosa experiencia canadiense, que nos obliga a empezar desde abajo), de poco conocimiento de nuestro contexto (por ejemplo, minimizar nuestra experiencia laboral en empresas mexicanas que operan mundialmente) y el vivir tantas experiencias desmoralizantes, que terminan por reducir nuestra confianza en nosotros mismo.

Inmigrantes o no, en muchas ocasiones, esta opinión de padres, educadores y colegas se va internalizando y acumulando hasta que dejamos de creer en nosotros mismos. Está comprobado que nuestro cerebro se enfoca mayormente en los comentarios negativos.

Cómo luchar contra él

  1. Lo primero es el auto-análisis. Tenemos que descubrir qué pensamos de nosotros mismos y de dónde provienen esas creencias. Muchas de ellas son viejas, no están fundamentadas o no son siquiera relevantes a la situación actual.
  2. Después hay que evaluarnos objetivamente. Muchas empresas tienen una evaluación 360 (jefe, colegas, clientes, reportes directos y uno mismo) porque entienden justamente que uno mismo y otras personas pueden tener una opinión sesgada. Evalúate objetivamente, crea tu lista de logros y pregunta también a tus amigos y colegas cómo te perciben. ¡Estoy segura que tu lista de cualidades será muy larga!
  3. Debemos dejar de compararnos con otros. Hay que recordar que en otras personas vemos siempre la “obra final” en vez de los ensayos y lo que hay detrás de cámaras. No vemos sus dudas, su lucha, sus fracasos y pensamos que nosotros no estamos a la altura porque nosotros tenemos esa “pre-producción”.
  4. Debemos ponernos metas retadoras pero alcanzables. Si no has tomado mi curso de metas SMART te recomiendo que lo hagas. Empieza en pequeño, lleva registro de tus éxitos, avanza de forma constante pero sin agotarte ni autosabotearte.
  5. Acepta que todos tenemos sentimientos negativos en algún momento, pero no dejes que te detengan. Pon atención a lo que te dices sobre ti, a las circunstancias en las que los sentimientos negativos te asaltan y sobre todo, acepta que no siempre puedes complacer a todos, ni siquiera a ti mismo. Necesitas tener un conocimiento de una habilidad o área para saber lo que conoces y lo que no. Aprende sobre el efecto Dunning Kruger, a veces la confianza desmesurada de otros es porque realmente no conocen mucho sobre un tema.
  6. Aprende a buscar lo que es “bueno” y deja de frustrarte si no alcanzas la excelencia. Recuerda que en muchas ocasiones, la búsqueda de la excelencia es la excusa perfecta para no hacer las cosas, y que a veces, con hacer las cosas basta. Busca seguir avanzando.
  7. Continúa desarrollándote. Reemplaza tu mentalidad de carencia por una de apreciación de la abundancia. No pienses: hay muchos temas que no conozco, no sé nada al respecto. Y mejor piensa, hay muchas cosas más por descubrir, veré qué más puedo aprender.

Finalmente, te invito a aceptar que nadie lo sabe todo sobre algo. Incluso si son expertos en la materia. Lo que desconocen es mucho más grande que lo que conocen. Te invito a continuar desarrollándote y aprender en una comunidad que te apoya. Revisa mi curso de logro de metas donde aprenderás sobre este tema y muchos más. Empezamos en septiembre.