Mi nombre es Marcela Urteaga, soy consultora organizacional y me dedico a ayudar a a las personas a mejorar sus vidas.

Yo creo que la manifestación es un arte y una ciencia. Para lograrlo necesitamos tener una metodología y seguir los pasos necesarios cuidando nuestra energía.

 

Creo sinceramente que para poder avanzar tenemos que tener una metodología que seguir con un cierto nivel de disciplina y también que debemos manejar nuestra energía correctamente, no solo pensar positivo, sino hacer el trabajo y eliminar nuestros bloqueos internos. 

Una de las maestras que sigo en el arte de la manifestación, Denise Duffield Thomas, dice que la manifestación consiste en hacer realidad lo que deseamos, hacer que las cosas sucedan, y en muchas ocasiones, eso implica llevar a cabo los pasos necesarios para que las cosas se den. 

Cómo empecé a aprender sobre la manifestación

En el 2006 me encontraba decidida a emigrar con mi familia a Canadá. Mi esposo y yo habíamos platicado sobre el tema, habíamos viajado a Montreal por un mes, habíamos comenzado a ahorrar (aproximadamente 5,000 CAD) y a planear lo que tendríamos que hacer para emigrar, pero no lográbamos el resultado que deseábamos.

Un día me cansé y dije en voz alta: Necesito que tengamos ya ese dinero en el banco. Un par de semanas después me despidieron. La empresa donde trabajaba tenía excelentes prestaciones, y sinceramente, mi liquidación nos puso en menos de un mes en el camino para emigrar.

Obviamente, entre planear y ejecutar hay muchas cosas que hacer.

En el 2007 emigré con mi familia a Canadá  y mi vida transcurrió tranquila por unos años. A finales del 2012  quedé desempleada gracias a una reorganización en la empresa donde trabajaba. Durante dos años busqué un empleo desesperadamente y aunque eventualmente lo encontré, también tuve la oportunidad de reinventarme como estratega digital y gestor de redes sociales. 

Durante esos dos años que estuve desempleada toqué fondo y para mantenerme motivada decidí crear una comunidad para quienes buscan el éxito. Empecé por organizar una reunión virtual con otras personas que necesitaban ayuda para lograr sus metas y durante la pandemia fundé mi academia digital, Kaironautas, para ayudar a las personas a navegar ese tiempo incierto. Desde entonces ayudo a muchos de mis clientes a crear una fuente de ingreso adicional, preferentemente pasivo, o que requiera un mínimo de tiempo. Yo sigo teniendo un empleo de tiempo completo, una familia, un par de grupos donde soy voluntaria y me gusta viajar, así que busco, como muchos, trabajar menos y disfrutar más. 

La abundancia es tu derecho divino

Muchas personas siguen intercambiando su tiempo por cada dólar, euro o peso que quieran ganar, y aunque tengan un muy buen sueldo, no pueden dejar de trabajar para ganarlo. Por otra parte, quienes ya entendieron el concepto de ingreso pasivo, saben que pueden invertir tiempo o dinero una sola vez, y poner sus activos a trabajar por ellos. 

Creo que la abundancia está directamente ligada con estos ingresos pasivos, son la única forma de salir de este laberinto que nos tiene atrapados en un trabajo diario y con un poco de suerte, en vacaciones una vez al año. 

Si como a mi, te gusta disfrutar tu tiempo libre, quieres poder pasar tiempo con tu familia o simplemente quieres ver la salida de este juego constante de recibir tu sueldo y verlo esfumarse en pagos de servicios, deudas y más, esto es para ti. 

La abundancia es tu derecho divino. Si conjugas la magia de este proceso con los sistemas que te ayuden a traer a tu vida dinero constante, verás que puedes crear una vida de la que disfrutes cada momento. 

Aprende a manifestar lo que deseas

Descarga mi planeador de manifestación para atraer abundancia a tu vida. Intégralo a tus actividades diarias para  ayudarte a manifestar tus sueños.  

 

Principios básicos de la manifestación

La manifestación no es solo “pensar bonito” ni repetir afirmaciones sin orden. Es el arte de alinear tus pensamientos, emociones, identidad y acciones con la realidad que deseas experimentar.

Cuando entiendes sus principios clave, dejas de pedir desde la carencia y comienzas a crear desde el poder. Es decir, sabes que la abundancia está del otro lado de la peurta. 

 

1. Claridad emocional: saber cómo quieres sentirte
El primer principio no es definir únicamente qué quieres, sino cómo quieres sentirte al vivirlo. Muchas personas dicen que quieren dinero, amor o éxito, pero en el fondo lo que anhelan es seguridad, libertad, paz, expansión o reconocimiento. La verdadera claridad nace cuando identificas la emoción esencial detrás del deseo. Esa emoción se convierte en tu brújula interna. Cuando sabes con precisión cómo quieres sentirte, puedes empezar a cultivar ese estado ahora, en lugar de esperar a que el mundo externo te lo entregue.

2. Frecuencia e identidad: atraer desde quien eres
La manifestación responde menos al esfuerzo forzado y más a la energía que emites de forma sostenida. Tu frecuencia no depende de fingir felicidad, sino de habitar una identidad coherente con lo que deseas recibir. Si quieres abundancia, pero internamente te sientes indigna, insegura o en lucha constante, envías señales mezcladas. Manifestar implica convertirte en la versión de ti que ya sabe recibir, sostener y multiplicar aquello que pide. No se trata de actuar como otra persona, sino de recordar tu poder y elevar tu estado interno con intención. La energía de la alegría, la gratitud y la confianza abre más puertas que la tensión y la urgencia.

3. Desapego: desear sin desesperación
Uno de los principios más poderosos —y más incómodos— es el desapego. Desapegarte no significa dejar de querer algo, sino soltar la ansiedad sobre cuándo y cómo debe llegar. La necesidad extrema contrae tu energía; la confianza la expande. Cuando te aferras, afirmas inconscientemente que hoy no lo tienes y que tu bienestar depende de obtenerlo. Cuando te desapegas, declaras: “Sé lo que deseo, pero no voy a perder mi centro mientras llega”. Ese estado crea espacio para que aparezcan caminos inesperados, soluciones nuevas y oportunidades que la mente lógica no habría podido diseñar.

4. Acción alineada: la fe también se mueve
Manifestar no es quedarse inmóvil esperando una señal del universo. Es escuchar la intuición y responder con acción alineada. A veces esa acción será visible y valiente; otras veces será sutil, como poner orden en tus finanzas, decir no a lo que drena tu energía, pedir apoyo o aceptar una oportunidad temporal que fortalece tu visión mayor. La acción alineada nace de la coherencia, no del pánico. No haces por miedo a perder, haces porque ya te reconoces como cocreadora de tu realidad. El universo abre puertas, pero tú debes cruzarlas.

5. Gratitud y regulación: sostener la energía del deseo
La gratitud no es una frase decorativa; es una práctica de enfoque. Entrena tu mente para ver evidencia de apoyo, posibilidades y expansión, en lugar de confirmar escasez. Junto con la gratitud está la regulación emocional: la capacidad de sostener presión, incertidumbre o demora sin abandonar tu visión. No todo deseo se materializa al instante, y por eso la estabilidad interna importa tanto. Manifestar también requiere madurez energética: seguir creyendo, seguir afinándote y seguir disponible para recibir, incluso cuando todavía no ves el resultado completo. La gratitud compone tu campo; la regulación lo fortalece.

En esencia, los 5 principios clave de la manifestación son: claridad emocional, frecuencia e identidad, desapego, acción alineada y gratitud con regulación interna. Cuando los practicas juntos, dejas de vivir reaccionando a la realidad actual y comienzas a participar conscientemente en la creación de una nueva. La manifestación no es magia vacía: es dirección interna, energía sostenida y valentía para encarnar lo que aún no ves, pero ya sientes como tuyo.