Uno de mis propósitos de este año es lograr una mayor integración entre lo lógico y lo emotivo de mis programas.
Me queda claro que el éxito requiere de dos elementos clave para sostenerse. Por un lado tenemos todos los conceptos lógicos, crear una visión, hacer un plan, ponernos metas, ejecutar las tareas día a día, medir y ajustar las cosas que no se están dando. Sin esta estructura avanzamos sin saber a dónde y derrochamos el esfuerzo que hacemos.
Por otra parte, el éxito requiere también de un componente energético que está anidado en nuestros pensamientos y emociones. Sin esta energía podemos seguir todos los pasos del plan pero nos faltará esa pasión o entusiasmo para superar nuestros problemas, incluso, probablemente nos quedaremos cortos al ponernos nuestras metas. Igualmente, esa energía que proyectamos al compartir nuestros sueños o planes con otras personas nos facilita o nos complica el lograrlos.
La combinación de ambos elementos es lo que nos permite “manifestar” las cosas que deseamos. Manifestar es simplemente allanar el camino para que lo que deseamos suceda, o en pocas palabras, hacer que las cosas sucedan. Si no has logrado cumplir tus metas, pregúntate que es lo que te falla: la metodología o lo que traes en tu interior.

