Recuerdo una frase de Facundo Cabral (de quien debo admitir, no me sé ninguna canción) que decía “No estás deprimido, estás distraído” y me queda claro que entonces (por ahí de los 80s o 90s) poco entendíamos de distracciones. Cierto, las personas siempre se han distraído fácilmente. Recuerdo que cuando pasaba incontables días de verano en el pueblo de donde era originario mi papá, podía estar horas viendo las nubes o las constelaciones en el cielo. Es lo que en mi familia era considerado una distracción, tal vez porque mi mamá prefería que tuviera alguna actividad productiva, y que ahora es simplemente contemplación.
Con la llegada de los celulares inteligentes y las redes sociales que han sido diseñadas para generarnos dopamina con los “likes” y los seguidores, la distracción está tomando una nueva dimensión. Vemos el celular cientos de veces al día, muchas veces sin un propósito fijo, y tristemente, muchas otras con la intención de distraernos. Esa distracción que nos hace olvidar el enfado, aburrimiento o tristeza, lamentablemente actúa de forma momentánea y al poco tiempo volvemos a ser conscientes de cómo nos sentimos, pero entramos en ese círculo vicioso y en vez de trabajar para salir de ahí, buscamos simplemente distraernos.
Creo que eso es lo que se interpone entre nosotros y nuestros objetivos diarios. La imposibilidad de estar en el momento presente y aceptar que algo no se siente bien y actuar en consecuencia. Esta distracción nos complica el trayecto entre una nueva idea, un plan y la ejecución de éste.
En mi caso, para ayudarme a enfocarme, todas las mañanas hago una meditación que me ayuda a conectar con mi lado espiritual y que me da muchas respuestas a las preguntas que me hago sobre mis metas. El estar presente y recordarme lo que quiero y necesito hacer para lograr mis metas, hace más sencillo el crear los resultados que quiero. Adicionalmente, he adquirido ciertos hábitos posteriores a mi meditación tales como caminar, hacer un almuerzo sano y dedicar unos minutos a escribir y reflexionar. Y obviamente tengo hábitos relacionados a mi proyecto de Kaironautas, consistentes en dar un par de pasos diarios en la creación de mis recursos. Sé que pocas veces tengo el tiempo para diseñar y grabar un curso completo, pero sé que puedo dividir esa tarea en actividades más pequeñas.
Cuéntanos aquí, ¿qué haces tú para ayudarte a lograr tus metas?


