Pide y se te dará

Desde pequeños se nos enseña a no decir explícitamente lo que deseamos. Ya sea porque nuestra familia lo ve como agresivo, demandante o que nos sentimos con algún derecho a exigir. Y vemos ejemplos (generalmente de nuestras madres) de quien aprende a resignarse con lo que le toca. Y con el paso del tiempo se vuelve difícil poder decir qué queremos. Encima de esto, hay quien refuerza esta creencia diciendo cada año a quien cumple años “No digas lo que pediste, para que se cumpla” cuando alguien pide un deseo al soplar las velas.

Sin embargo, uno no llega a una tienda y dice “No quiero cortinas moradas”. Eso no le ayuda a nadie. Ni a las personas que nos rodean y quieren ayudarnos o complacernos, ni a nosotros para ponernos metas claras, ni a la fuerza creadora que sostiene el mundo y nos da lo que necesitamos.

La única forma de obtener lo que queremos es comenzar por decir claramente lo que deseamos. Tenemos que tenerlo claro en nuestra mente, antes de poder buscarlo o crearlo. Y si adicionalmente, alguien nos escucha y quiere ayudarnos a conseguirlo, las cosas serán mucho más sencillas.

Muchos hemos aprendido a querer ser autosuficientes y olvidamos que estamos interconectados con todos los seres del mundo. A muchos nos cuenta desaprender esta creencia y aceptar ayuda, regalos, cumplidos o lo que la gente o el universo generosamente nos regala.

La primera tarea que tenemos que hacer para lograr lo que deseamos es saber exactamente qué es eso. La segunda es prepararnos para recibir.

Hoy quiero compartirte una frase que me ha ayudado a comenzar a aceptar lo que otros hacen por mi: “Hago lo que puedo, el resto, permito que me sea regalado”. Ábrete hoy a la abundancia que te rodea y prepárate para recibirla.