Recuerdo cuando mi maestra de Psicología nos pidió que escribiéramos un obituario. Era probablemente nuestro segundo semestre de la carrera y me pareció un tema muy fuerte. Apenas éramos unos jóvenes tratando de entender el mundo.
No sabíamos bien de qué podíamos estar orgullosos, pero el proceso nos hizo pensar en lo que nos faltaría por hacer si muriéramos entonces. Muchos de nosotros lo hicimos probablemente pensando con cumplir con la tarea, pero otros más realmente nos preguntamos que queríamos lograr. Qué queríamos que se dijera de nosotros, y más que nada, nos prometimos crear y vivir una vida de forma intencional.
En muy pocas culturas se piensa en una muerte planeada. No porque planeásemos morir, sino porque sabemos que hay un sin fin de cosas en qué pensar para no solamente “abandonar” el mundo. Si eres de los que crees que pensar en la muerte da mala suerte, te puedo decir que de ese grupo de 20 personas que en 1993 escribieron su obituario, todas seguimos vivas y disfrutando.
Un planeador para nuestra partida es muy importante para todos, pero es particularmente útil para los inmigrantes que tienen un número reducido de amigos y familiares en su nuevo país. Planear nuestro desenlace va más allá de hacer un testamento.
Usa esta guía para poner tu información personal, profesional, financiera, médica, tu última voluntad y mucho más, en un solo lugar y hacer más fácil el desenlace cuando llegue el momento. No le dejes problemas a quienes te sobreviven. Planea un final bien organizado y dedícate a vivir la vida que deseas.
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