¿Y si tus creencias tuvieran fecha de caducidad?

Mi hija tuvo una época en que estaba obsesionada con las fechas de caducidad. Yo, habiendo crecido en los 70s era bastante más laxa al respecto. Esperaba tener un indicador visual, olfativo o gustativo antes de desechar las cosas, incluyendo la comida. Hasta que me di cuenta que en efecto, podía enfermar si no lo verificaba.

Con el paso del tiempo me di cuenta que esto aplicaba a muchas cosas, entre ellas, las creencias. Generalmente las cuestionaba en otras persoans, y las verificaba, por ejemplo, si era cierto o no que había que poner primero el azúcar antes que el limón para hacer limonada (es cierto), o alguna otra bebida en polvo como Tang (esa no es cierta).

Y me he dado cuenta que muchas veces cargamos con historias viejas sobre quiénes somos, cuánto dinero podemos ganar o qué tan lejos podemos llegar. Y lo curioso es que esas historias no siempre son verdad: son solo versiones que nos repetimos una y otra vez.

Como inmigrante, me cuestioné y actualicé muchas creencias, por que sí, las creencias se pueden actualizar.

Una creencia es una frase que hemos repetido durante meses o años, y que generalmente, nos sirve para protegernos de algo. A veces es útil y a veces no. Muchas veces está ahí porque la aprendimos de nuestros padres y aplicaba para la realidad que vivieron ellos.

Así que lo primero es siempre preguntarte:

  • ¿Esta idea todavía me sirve?
  • ¿Me impulsa o me limita?
  • ¿Quiero mantenerla… o ya cumplió su ciclo?

Cambiar una creencia es como actualizar el sistema operativo de tu teléfono. Te da acceso a nuevas funciones, más fluidez y menos bloqueos.

En muchas ocasiones, lo que queremos está a la puerta de nuestra casa, pero no creemos merecerlo.

Así que la próxima vez que te encuentres con un pensamiento limitante, pregúntate: “¿esto sigue siendo verdad para mí, o ya caducó?”

Ahora mismo puedes revisar qué creencias tienes que no te están sirviendo. Piensa en algo que no disfrutas, o que podrías mejorar y analiza por qué lo has dejado así, sin cambiar.